Una pericia señala que Sonia Molina aceptaba ayunos y golpes
El escrito, publicado por el portal La Brújula 24, está fechado el 3 de diciembre y fue realizado por la psicóloga Marianela Parenti, jefa de Salud Mental del Hospital de Coronel Suárez. Allí se indica que “Molina detalla con poca afectividad todo lo ocurrido”.
La
afectividad no es una función psíquica especial, sino un conjunto de
emociones, estados de ánimo, sentimientos que impregnan los actos
humanos a los que dan vida y color.
“Yo venía preparada para esto a Suárez. Yo estaba de acuerdo en realizar ayunos”, señaló Molina, según menciona el informe.
Para
la profesional “todas estas acciones realizadas por la víctima estaban
justificadas por motivos religiosos. Sonia aceptó no quejarse, no gritar
y no pedir que dejaran de golpearla. Actualmente no posee sentimientos
de bronca-rencor contra el matrimonio Olivera”.
Más
adelante, se informa que Sonia es “es impulsiva, dependiente e
influenciable. Y que puede establecer vínculos patológicos y
obsesionarse con una persona”.
“Aceptó los
golpes”, sostiene la psicóloga y afirma que “Sonia admite haber llegado
muy lejos en su intento de demostrar los engaños y estafas de Olivera”.
El
resultado de la pericia está en sintonía con la estrategia defensista
desplegada en las últimas horas por Olivera, quién dijo a la prensa que
la mujer estaba "obsesionada" con él y que "defecó y orinó" en su casa
cuando le dijo que se había casado.
En una
entrevista concedida en la cárcel a varios medios, el imputado reiteró
que es "inocente" y que confía en que los resultados de los peritajes
psiquiátricos lo beneficiarán tanto a él como a su mujer, la periodista
Estefanía Heit.
Según Olivera, cuando Molina
llegó a su casa para vivir con ellos "primero hablaba de Dios y después
decía que estaba enamorada" de él porque se parecía mucho a su ex
marido.
"La misma obsesión que empezó a tener
conmigo la tuvo con el ex marido. Ella le hizo una denuncia similar a él
ante una jueza de Paz de Río Colorado, dijo que estuvo cautiva con su
mamá en un ranchito", afirmó Olivera.
Según el
falso pastor, "hablaba muy mal de él, decía que no le pasaba dinero a la
hija, que la golpeaba", pero cuando le pidieron que lo grabara cuando
la maltrataba, nunca lo hizo.
Olivera afirma que
Molina le contó esta situación a una psicóloga y que esto está grabado
en una computadora de las que fueron secuestradas por orden de la fiscal
del caso.
"Ella dijo que Dios le había dicho que
ella iba a ser mi esposa y cuando le mostramos la libreta de casamiento
fue cuando más se enloqueció, empezó a hacer más cosas, defecó y orinó
en nuestra sala y dijo que habían sido los perros", relató el supuesto
pastor.
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