Princesa árabe pidió asilo político en Londres por abusos físicos y mentales
"He sido víctima de abusos físicos y mentales. Mis haberes han sido congelados. Me acusan de estar en la oposición, con Irán, no han dejado nada. Me han crucificado de todas las formas posibles", asegura Sara, de 38 años, en The Sunday Telegraph.
Desde la muerte de su madre en 2008, Sara batalló con su hermano mayor, el príncipe Turki, por la herencia
de aquella valorada en unos 440 millones de euros y que incluye, además
de dinero y joyas, propiedades en Arabia Saudí, Suiza, Egipto y Líbano.
Las autoridades saudíes le pidieron a la princesa, que en estos momentos se encuentra en Londres con sus cuatro hijos, que regrese a Riad para defender su causa en lugar de ventilarla en el extranjero.
Su petición de asilo, justo tras la
muerte del príncipe Nayef que estaba enfrentado a su padre y le brindó
su protección cuando se enojó con él, da pistas sobre las tensiones
dentro de la familia real saudí.
"Soy una amenaza porque soy una reformista desde dentro. Mi manera es la manera islámica moderna", asegura
al periódico. Aunque la princesa viste a la occidental y no lleva el
preceptivo velo que la sociedad saudí impone a sus mujeres, no cuestiona
ni la autoridad absoluta de su tío, el rey Abdalá, ni la de la Sharía, o
ley islámica, que se utiliza en el reino para justificar la sumisión de
las mujeres, según la información brindada por El País, de España.
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